12 | 03 | 2019

Campayo, el conserje del convento

José Campayo era la única persona autorizada a entrar en el convento y trabar contacto con las monjas de clausura. Esta es la entrevista que le realizamos para la primera revista de Convent Carmen.

Para la primera revista de Convent Carmen investigamos el pasado más remoto del antiguo Convento de San José y Santa Teresa. En nuestras pesquisas, descubrimos la interesante historia de José Campayo, el conserje del noviciado, la única persona que podía mantener contacto con las monjas de clausura. Esta es su entrevista:

Hábleme de su historia. ¿Cuándo nació, de dónde es, cómo se llama?

Me llamo José Campayo. Soy de Albacete. Fui el conserje del convento. Estoy aquí ya 60 años. Me vine a hacer la mili, me quedé y me preparé para Bellas Artes, estuve estudiando y después conocí a mi esposa… La priora de aquí era mi cuñada, pues tenía mucha confianza conmigo y yo entraba y salía en cuanto me llamaban. Si se caía una monja me llamaban. Así que compramos el piso aquí al lado del convento, para poder estar siempre.

¿De qué año a qué año fue conserje en el convento? ¿Cómo entró a trabajar ahí?

Estuve 20 años, entrando y saliendo. Venía los sábados a arreglar el jardín, a cambiar un enchufe, que si un grifo, que si la cisterna del wáter no funcionaba. Las llevaba al médico… las traía, las llevaba en coche… hasta que se fueron a Serra.

¿Qué relación tenía con las monjas? ¿Podía hablar con ellas?

Podía hablar con todas las monjas, para mí no había clausura, estaba exento. Soy de las pocas personas que podía hablar con ellas. Si era preciso que entrara un médico, entraba, pero las mujeres lo tenían totalmente prohibido.

Cuando se moría alguna, como tienen el cementerio en el sótano, ayudaba. Hacía de sacristán, ayudaba con la misa, cuando había alguna boda. ¡Tres de mis hijos se casaron aquí!

¿Cómo eran las monjas?

De todo había, de todo había, jaja. Como en todas partes. Pero conmigo… ¡bueno! Se portaban muy bien, me querían todas. Claro, yo les ayudaba todo lo que podía.

¿Las monjas desarrollaban alguna actividad para el exterior?

La lavandería. Tenían unas grandes planchas forradas con aluminio para que la ropa no se oxidase. La almidonaban y salía casi planchada. Hacían manteles de señoras ricas. Las familias más pudientes traían la ropa, pero más que nada manteles, trajes de comunión, de novia… lo grande. Hasta que se hicieron mayores y dijeron que no trabajaban más.

2007, el año que las últimas monjas dejaron el convento. ¿Cómo lo recuerda?

Ya me había jubilado, pero entraba. Un día estaba quitando azulejos de las paredes ahí enfrente, en el locutorio. Había una cruz de ladrillos del XIX y las estaba quitando con una escalera y otro chico que me ayudaba me movió la escalera, yo caí y me rompí el calcáneo. En ese año se llevaron muchas cosas, los altares, muchos cuadros, imágenes… Es que cada vez quedaban menos monjas, al final eran sólo 6.

¿Había muchas obras de arte en el convento?

Muchas, pero durante la Guerra Civil les quemaron muchos cuadros. Obras de los hermanos Vergara. En guerra, aquí en medio de la plaza, las sacaron y las quemaron. Tenían un retablo del siglo XV, ese lo tenían en el oratorio. Casi todas las obras de arte se las han llevado al convento de Serra, allí las han restaurado.

¿Qué le gustaría que pasara con la recuperación del convento y su transformación en Convent Carmen?

Tengo muchas ganas de verla. Mi terraza da al claustro además, jaja. Me gustará.

#elcarmen #historiasdelconvento #personas
Historias sugeridas
volver
Campayo, el conserje del convento
otras historias con #
compartir en