Y al final, seremos un hotel

Convent Carmen es un centro de ocio cultural y un mercado gastronómico que, en un tiempo, será también un hotel participativo en el que se potenciará el turismo responsable y concienciado con la vida de la ciudad.

El Convento de San José y Santa Teresa es un archivo de la memoria de la ciudad. Desde que se construyó en 1609 y hasta 2007, año en el que las últimas monjas abandonaron el edificio, una vida oculta, recoleta e inadvertida transcurría entre los muros ocres del número 6 de la plaza Portal Nou, en el barrio de El Carmen.

Las monjas que llegaron a San José y Santa Teresa en el siglo XVII fueron la primera congregación de Carmelitas Descalzas de la zona. Era una época en la que afloraban decenas de conventos e iglesias, que dibujaron el skyline eclesiástico de València y que, en silencio y sin intervenir directamente, asistían a la evolución de la ciudad. Aparte de esto, una vida rica, erudita y manual se desarrollaba de puertas -cerradas- para adentro, sin que nadie supiera cómo era la evolución arquitectónica, social y cotidiana de una edificación que entre sus paredes encierra los proyectos de reforma de la ciudad burguesa, la huella de la Guerra Civil o la turbación de la riuà de 1957. 

Desvelar la memoria del Convento de Santa José y Santa Teresa y abrirla a todas las personas, tanto habitantes como visitantes, es el punto de partida de un proyecto singular, que comienza salvando el espacio del total abandono de la última década para recuperar su valor patrimonial. Esto no es una simple taxidermia de recuerdos, sino que sitúa el Convento en el presente, generando comunidad, encendiendo el debate y portenciando un nuevo tipo de turismo interesado en el saber y el sabor local. 

Turismo, sí. Pero entendido como un componente determinante para generar nuevas oportunidades culturales, sociales y económicas. Ensamblar una oferta turística de valor actúa en dos direcciones: hace que nos interroguemos sobre el carácter de nuestra propia ciudad, sobre sus defectos y sus virtudes y, por otra parte, es una nueva puerta de entrada -un portal nou- al intercambio de ideas. 

Al final, el convento, será un hotel llamado Convent Carmen, que antes de ser un hotel, habrá sido un centro de acción cultural con el mismo nombre. 

San José y Santa Teresa fue un convento en construcción cuando las novicias pioneras configuraron el lugar durante sus primeros años de residencia, conformándolo según sus necesidades. Ese espíritu participativo y ‘abierto por obras’ se traslada a Convent Carmen, un espacio abierto al mundo. 

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