La hora del vino con Toni Arráez

Descorchamos una botella de Mala Vida para entrevistar en nuestro jardín a Toni Arráez, enólogo y promotor de los vinos canallas de Bodegas Arráez.

Tomad un buen trago de un Mala Vida rojo y tibio. Dejad el móvil para evitar distracciones. Alzad la vista hasta las copas de los árboles de nuestro jardín. Bajadla, miraos a los ojos, pedid otra copa. Brindad y bebeos la vida sin mirar la hora, porque siempre es hora para el vino.

Toni Arráez, el enólogo de Bodegas Arráez, ha descorchado el vino de la juventud. Lejos de los caldos lentos, guturales y de purpúrea rotundidad hay un universo (introducir nombres de los vinos que tenemos) informal y fácil de beber.

Desde el paraje natural de Terres dels Alforins, Toni nos habla de los chatos de vino, la alegría y el compromiso con la cultura enológica.

¿Qué te llevó a dar un viraje en la tradición familiar de tu bodega e imprimirle es estilo desvergonzado que os caracteriza?

Pues la verdad es algo que llevaba dándole vueltas desde hace mucho tiempo. Pero creo que hubo un típico domingo perezoso que marcó un antes y un después. Y es que estaba en casa viendo una película de estas domingueras y en una de las pausas de la publicidad sale un anuncio de cerveza, donde los protagonistas eran gente joven disfrutando de la vida. Solecito, playa, música…Vamos dándose a la buena mala vida y el siguiente anuncio que aparece después era de vinos, y aquí el protagonista era un señor mayor que estaba sentado en su casa y te empezaba hablar de que si taninos, que si la astringencia…

¡Vamos! El anuncio era de todo menos atractivo. ¿Así cómo íbamos a dar a conocer el mundo de vino? Si hasta yo mismo me estaba aburriendo. En ese momento fue cuando realmente me di cuenta que tal vez el mundo del vino se estaba enfocando a un público muy concreto y que estábamos dejando atrás a personas que estaban deseando adentrarse, pero necesitaban que se lo pusieran fácil y atractivo. Y así es como nació lo que hoy en día es nuestra gama canalla. Vinos jóvenes, fáciles de beber, con etiquetas llamativas y sin dejar de lado la parte enológica.

Cuando yo llegué a la empresa familiar, era como el 100% de las bodegas de la época, tenía un corte clásico y llevaban una generación olvidándose de aquellas personas que buscaban un vino menos serio, más atractivos y más fáciles de entender. Nosotros lo que hicimos simplemente es trabajar eso, que era donde nos sentíamos más cómodos. Hacemos vino para personas como tú y como yo. Somos como somos y es lo que transmitimos en nuestros vinos

Consejos para debutar en el disfrute del vino. ¿Qué hay que hacer y qué no?

¿Un consejo? Que lo disfrutes, para eso lo hemos hecho. Y que sea siempre en buena compañía, familia, amigos, pareja…. Porque el vino está para eso, para disfrutarlo.

La presencia de otras bebidas alcohólicas ha desplazado el consumo de vino en los momentos de encuentro informal. ¿Cómo se recupera la costumbre de los chatos de vino?  

Creo que ahí la responsabilidad es nuestra, de las bodegas. De una manera u otra hemos posicionado siempre el mundo del vino de una manera muy snob y exclusivo. Eso lo que ha generado es un poco de “miedo” al consumidor y que a la hora de pedir una copa de vino se han decantado por una cerveza porque era lo más fácil.

No hemos sabido transmitir la parte más importante del vino. Y es que es una bebida para acompañar cualquier momento, para disfrutar (como ya he dicho antes) en buena compañía. Y además hay muchísimos tipos de vino que encajan perfectamente en mil momentos diferentes. Por lo tanto, creo que la culpa es más bien nuestra (el sector del vino) que no hemos sabido transmitir eso. Aunque nosotros lo estamos cambiando.

Es un miércoles cualquiera, son las 19:30 pasadas, los músicos están casi listos para empezar con una sesión de Jazz al Convent. Fuera de la iglesia, la tarde es tibia, el ambiente relajado, la luz tenue. ¿Qué te tomarías?

Sin duda nuestro Mala Vida tinto, un vino redondo en boca que acompaña perfectamente para esa ocasión. Momento para el disfrute, para la desconexión, el buen rollo con amigos. El Mala Vida es el vino que encarna la base de nuestro proyecto: elaborar vino para disfrutar de la vida.

¿Qué supone comprometerse y disfrutar de la cultura del vino?

Primero y lo más importante creo que en lo único con lo que deberíamos comprometernos es con el disfrute y exprimir la vida que solo tenemos una.

Pero para entender el vino, todo empieza con un poco de formación y acercarlo a la persona de a pie. Hablar en su idioma y no en el idioma de los entendidos porque al fin y al cabo el vino es una bebida para todos, no es necesario ser un gran entendido para disfrutar de él. Pero como todo, tiene una base de formación, información e inquietud.

Pero lo que no debemos olvidar es el compromiso para disfrutar de la buena mala vida.

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