Santiago Máñez y Juan Mª Sánchez

Santiago Máñez y Juan Mª Sánchez son los directores de Convent Carmen. En ellos está la gestión global de un convento abierto en el que vibran las ideas.

A continuación, la transcripción de la entrevista realizada a Santiago Máñez y Juan Mª Sánchez, los directores de Convent Carmen.

Este texto apareció originalmente en el número 0 de la revista de Convent Carmen.

Vuestra presentación en un par de frases.

Juan Mª: Mi nombre es Juan Mª Sánchez. Soy el director de Calma, junto a mi socio Santi dirigimos una empresa de desarrollo de proyectos que nace de nuestra inquietud y curiosidad. Trabajamos para proyectos que nos estimulan.

Santiago: Me da un poco de vergüenza decirlo, pero me veo como un soñador con alma de arqueólogo, gustos de arquitecto y pragmatismo de abogado.

¿Cómo fue el día que entrasteis por primera vez en el convento?

Juan Mª: La primera vez que visité el convento me pareció un espacio mágico, un lugar con un potencial bestial. Un recinto que posiblemente materializaba todas las aspiraciones que teníamos con el proyecto Calma. Era el laboratorio perfecto para implementar un concepto hotelero que fuera más allá del simple hotel. Ahora solo nos queda convertirlo en realidad.

Santiago: Lo primero que sentí fue alegría: esto es lo que estábamos buscando, y está en casa… Luego incredulidad, ¿cómo es posible que un espacio así esté vacío y sin uso? Luego vértigo: nuestro proyecto se ensancha y crece geométricamente. ¿Dónde acabará, hasta dónde lo podremos llevar? Y por último ansiedad: ¿Cuáles son los pasos siguientes para hacer esto posible?

Convent Carmen, ¿qué va a ser para València?

Santiago: Decir que un referente es la respuesta típica, pero yo soy más ambicioso: me gusta pensar que es un espacio indispensable en cualquier ciudad con voluntad cultural, que se siente viva, que respira, que crece en contenidos propios y divertidos. València deber ser así, la suma de muchos proyectos potentes, auténticos, transversales, inclusivos…

Juan Mª: Primero será un centro de ocio cultural y un mercado gastronómico, y después, un hotel. Para ello, nos sumergimos en un proceso de integración urbana, de co-creación, de partir de la escala barrio para que el proyecto sea el resultado de la suma de los saberes de diversos colectivos. Abrimos una ventana de generación de contenido social y cultural a la ciudad.

¿Por qué El Carmen y no otro barrio?

Santiago: Convent forma parte del barrio, te diría que forma el barrio, porque el Convento de San José se levantó sobre los huertos del Convento del Carmen, y estos dieron forma al barrio. Y El Carmen significa muchas cosas: historia, modernidad, conflictos, arte, cultura, movimiento....  es lo que queremos ser. No puede haber un ecosistema en el que nos sintamos más integrados.

Juan Mª: Buscamos lugares singulares, espacios de la ciudad construida que puedan revelarse tanto al viajero como al local. No hacemos cosas que no se nutran de algo ya preexistente. Así que cuando buscamos un edificio, buscamos que tenga una herencia, tenga unas características singulares que podamos engrandecer y poner en valor.

¿Cuál crees que es la mayor reto de un proyecto como este?

Santiago: Ser un espacio abierto, cambiante, flexible. Lograr ser un lugar en el que todo fluye.

Juan Mª: Ser capaces de capturar nuestra identidad y reflejarla en proyecto constructivo. Eliminar las tradicionales barreras hoteleras y de crear un lugar inclusivo y abierto a la ciudad.

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