Miscelánea

El primer sorbo de cerveza

Pocos placeres hay como el primer sorbo de cerveza. Un acto que trasciende el ser un movimiento de labios para convertirse en una reflexión de placentera sencillez.

Cada día que se abre el contenedor más rojo de nuestro mercado gastronómico, el de Mahou, sabemos que se va a desatar lo que el escritor francés Philippe Delerm tan bien describió en La première gorgée de bière et autres plaisirs minuscules (El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida): un caudal de sencilla y refrescante satisfacción, que a la par, es reconfortante. El primer frío trago de cerveza, que se desliza con suavidad por la garganta, es a la vez el más cálido, pero no solo por el poder refrescante del mágico brebaje, sino por todos los momentos que saben a más con una cerveza como Mahou en la mano.

Cervezas hay tantas como momentos, y sumados estos dos factores, hay experiencias concretas. De una lúdica y suave Mahou 5 Estrellas a la primera hora de una tibia noche primaveral en el jardín del convento, a beberse a base de tragos lentos una birra más compleja como la Maestra Dunkel mientras que en el Convent Cinema by Mahou echan un clásico esencial del cine norteamericano. La cerveza se puede beber sin prestarle atención, para concentrar nuestros sentidos en el acto de compartir el momento -un concierto, una cita de las Convent Sessions, una selecta sesión de los dj’s de Plats a la Carta- o bien, se puede paladear su sabor, realizando un profundo análisis del ambarino líquido coronado por dos dedos de cremosa espuma. Sea como fuere, lo importante es disfrutar.

Plaza Portal Nou, 6, 46006 València
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